CONOCÍAS LA HISTORIA DE LA “MARCHA DE SAN LORENZO”?
Muy interesante...
En cada fiesta patria argentina se escucha la Marcha de SanLorenzo:"Febo asoma, ya sus rayos iluminan el históricoconvento.... etc."
Ya sea a través de unagrabación, entonada por los asistentes o tocada por una bandamilitar, varias veces por año disfrutamos de la queridaMarcha, una tonada de neto corte marcial, alegre y pegadiza ala vez que heroica y épica, que logra el difícil objetivo dedespertar en los asistentes sentimientos de patriotismo.
Si alguien nos preguntara quésabemos de laMarcha de San Lorenzo nos vendrían a la mente lossiguientes preconceptos:
1. Debe haberla compuestoalgún ilustre maestro musical argentino, seguramente de estirpepatricia.
2. Debe tratarse de unamarcha imaginada en homenaje al General San Martín.
3. Desde su creación debetener esa letra acorde a la gran batalla.
4. La habrán creado porencargo del gobierno nacional.5. Con el correr de los años, el autor habrá alcanzado elreconocimiento y distinción acordes a su obra patriótica.
6. Se debe utilizar solamenteen Argentina y con el fin de ensalzar la gesta Sanmartiniana.
Esa brevedescripción alcanzaría para sintetizar lo que la mayoría creemossaber o pensamos acerca de la Marcha de San Lorenzo.
Peroestaríamos enormemente equivocados:Su autor,Cayetano Alberto Silva, era uruguayo, nacido el 7 de agosto de 1868en Maldonado, hijo de Natalia Silva, una esclava de la familia quele dio el apellido. Estudió música, integró una banda en Montevideo, y en 1889 viajó aBuenos Aires, donde incursionó en el Teatro Colón. Se trasladó luego a Rosario, donde fue nombrado maestro de la Banda delRegimiento 7 de Infantería. En 1898, al ser contratado por la Sociedad Italianade Venado Tuerto, se muda con su familia a esa ciudad, dondefunda un centro lírico, enseña música y crea la "Rondalla" con la que actúa en el Carnaval de 1900.Escribió la música para las obras teatrales "Canillita" y"Cédulas de San Juan" de su compatriota y amigo FlorencioSánchez, así como otras marchas militares: "Curupaytí ", "San Genaro" (en homenaje a estepueblo de Santa Fe), "Río Negro", "22 de Julio" y "Tuyutí".
La partitura musical que despuésconoceríamos como Marcha de San Lorenzo, fue compuesta por Silvapara dedicársela al Coronel Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino. El Ministro agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por"Combate de San Lorenzo", lugar donde él había nacido y escenario de la contienda que el General San Martín llevó acabo en territorio argentino.
Fue estrenada oficialmenteen 1902 (sin letra) en las cercanías del histórico Convento de SanCarlos donde se gestó la batalla de San Lorenzo.. Ese día la marcha fue designada Marcha Oficial del EjércitoArgentino. Asistieron el Presidente de la Nación, General Julio A. Roca, y elMinistro Ricchieri. En 1907 su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos JavierBenielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para lasescuelas. (También escribió las letras de "Curupaytí" y"Tuyutí").
Años después, acosado porla pobreza, Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a uneditor de Buenos Aires en $ 50 de esa época, una sumainsignificante.
La marcha se hizo famosa (en Europa se considera una de lacinco mejores partituras militares de la historia) y estuvo presente en momentoshistóricos fundamentales:
* El Gobierno ingléssolicitó autorización a nuestro país y fue ejecutada el 22 de Juniode 1911 durante la coronación del Rey Jorge V.
* Se ejecuta habitualmenteen los cambios de guardia del palacio de Buckingham, modalidadque estuvo suspendida únicamente durante el conflicto en lasislas del Sur.
* Fue incorporada alrepertorio de bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entreotras.
* Fue usada como músicaincidental en algunas películas (Rescatando al Soldado Ryan, porejemplo).
* El Ejército Argentino, enla época previa al nazismo, le regaló la Marcha de SanLorenzo al Ejército Alemán como muestra de amistad, y a cambio éstenos obsequió la marcha "Alten Kameraden" (Viejoscamaradas) que hemos escuchado en numerosas ocasiones en nuestras fiestas patrias.
* Durante la Segunda GuerraMundial , la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco de Triunfo de esa ciudad.
* A manera de desagravio, el General Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el ejército aliado entró enParís para liberarla.
Cayetano Silva fue también empleado en la banda policial. Tras serios problemas de salud, falleció en Rosario el 18 de Enero de 1920. Por ser de raza negra, la Policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial, y fue sepultado sin nombre. Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al CementerioMunicipal de Venado Tuerto.
sábado, 4 de julio de 2009
viernes, 26 de junio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
Declaración de la Independencia
SITUACIÓN DEL PAÍS
El país no pasaba por un buen momento en lo económico, ni tampoco en lo político y lo militar. La amenaza de el envío de tropas españolas y la presencia de las mismas en el norte (controladas con mucho esfuerzo por las guerrillas de Güemes) colocaban a las Provincias Unidas en una situación comprometida, agravada aún más por las desavenencias internas entre los diferentes grupos políticos en torno a la forma de gobierno a implementar. Pese a todos los inconvenientes, los congresistas reunidos en Tucumán declararon solemnemente la independencia de estas provincias de España.
9 de julio de 1816.
Por la mañana, en reunión solemne, y en medio de honda expectativa, el secretario Juan José Paso lee la proposición consiguiente, y luego pregunta a los diputados si quieren "que las provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los Reyes de España y su metrópoli". Una aclamación cerrada por la afirmativa sigue a la pregunta, y enseguida los diputados ratifican individualmente su aprobación. El Acta respectiva es elocuente y pone de manifiesto la emoción que embarga a los firmantes, presididos por el diputado por San Juan, Francisco Narciso Laprida. Una carta del diputado Darragueira a Tomás Guido, fechada en Tucumán la noche del 9 de julio, informa lo ocurrido: "Después de una larga sesión de nueve horas continuas desde las ocho de la mañana en que nos declaramos en sesión permanente hasta terminar de todo punto el asunto de la Declaración de nuestra suspirada independencia, hemos salido del Congreso cerca de oraciones con la satisfacción de haberla concluido, y resuelta de unanimidad de votos nemine discrepante (sin que nadie discrepe) en favor de dicha independencia que se ha celebrado aquí como no es creíble, pues la barra, en todo el gran patio, y la calle del Congreso han estado desde el medio día lleno de gente, oyendo los que podían los debates, que sin presunción puedo asegurar a Ud. que han estado de lo mejor."
Para conocimiento de la población toda, se publicaba en español, quechua y aymará, lenguas habladas habitualmente en el territorio que se independizaba.
Los problemas políticos internos de la Provincias Unidas eran serios; la discordia y la divergencia de intereses regionales eran la moneda corriente; Tulio Halperín Donghi describe la delicada situación que se vivía en julio de 1816:"La unanimidad se hace en torno de la declaración de independencia, votada el 9 de julio y solicitada antes ansiosamente por San Martín, pero se rompe en torno del problema de la forma de gobierno. El 6 de julio Belgrano ha defendido elocuentemente la restauración de la monarquía incaica; a su juicio los directores de la política europea no podrán poner objeciones de principio a esta inesperada aplicación ultramarina de las doctrinas legitimistas. La monarquía incaica no sólo debería reconciliar a la revolución porteña con Europa; también la reconciliaría con su ámbito americano, en que se implanta mal; transformaría definitivamente la revolución municipal en un movimiento de vocación continental. Las discusiones que siguen no llegan a conclusiones precisas; el diputado Oro, de San Juan, pide que el Congreso no resuelva este asunto tan grave sin consultar a los pueblos; por su parte, se retira de la discusión, alegando carecer de instrucciones. El diputado Anchorena, revelando demasiado bien tras sus consideraciones inspiradas en Montesquieu cuál es la razón de su alarma, señala que en el vasto país las diferencias de la naturaleza las crean los temperamentos: la montaña siente y piensa de un modo y la llanura de otro. ¿Quiere decir Anchorena que la llanura es republicana y la montaña monárquica, o más bien que es la montaña la más apegada a la tradición prehispánica, o finalmente expresa de modo eufemístico su horror ante la idea de ver a un indio peruano gobernando a su Buenos Aires? En todo caso la solución que propone es la que la sabiduría política porteña volverá a descubrir cada vez que pierde la hegemonía sobre el país: acaso éste está hecho para ser federal... Llevado el debate a términos tan generales y elevados, no es extraño que no desemboque en ninguna resolución, aunque los proyectos monárquicos serán constantemente debatidos, y sucesivamente el oscuro descendiente de los incas que vivía aún en algún lugar del Perú, el no más ilustre Borbón de Luca, los indeterminados parientes pobres de la casa real inglesa serán examinados como futuros cónyuges de una infanta portuguesa y soberanos del Río de la Plata."
(Tomado de: Tulio Halperín Donghi, De la revolución de independencia a la confederación rosista, Buenos Aires, Paidós, 1989, págs.: 113-114.)
El país no pasaba por un buen momento en lo económico, ni tampoco en lo político y lo militar. La amenaza de el envío de tropas españolas y la presencia de las mismas en el norte (controladas con mucho esfuerzo por las guerrillas de Güemes) colocaban a las Provincias Unidas en una situación comprometida, agravada aún más por las desavenencias internas entre los diferentes grupos políticos en torno a la forma de gobierno a implementar. Pese a todos los inconvenientes, los congresistas reunidos en Tucumán declararon solemnemente la independencia de estas provincias de España.
9 de julio de 1816.
Por la mañana, en reunión solemne, y en medio de honda expectativa, el secretario Juan José Paso lee la proposición consiguiente, y luego pregunta a los diputados si quieren "que las provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los Reyes de España y su metrópoli". Una aclamación cerrada por la afirmativa sigue a la pregunta, y enseguida los diputados ratifican individualmente su aprobación. El Acta respectiva es elocuente y pone de manifiesto la emoción que embarga a los firmantes, presididos por el diputado por San Juan, Francisco Narciso Laprida. Una carta del diputado Darragueira a Tomás Guido, fechada en Tucumán la noche del 9 de julio, informa lo ocurrido: "Después de una larga sesión de nueve horas continuas desde las ocho de la mañana en que nos declaramos en sesión permanente hasta terminar de todo punto el asunto de la Declaración de nuestra suspirada independencia, hemos salido del Congreso cerca de oraciones con la satisfacción de haberla concluido, y resuelta de unanimidad de votos nemine discrepante (sin que nadie discrepe) en favor de dicha independencia que se ha celebrado aquí como no es creíble, pues la barra, en todo el gran patio, y la calle del Congreso han estado desde el medio día lleno de gente, oyendo los que podían los debates, que sin presunción puedo asegurar a Ud. que han estado de lo mejor."
Para conocimiento de la población toda, se publicaba en español, quechua y aymará, lenguas habladas habitualmente en el territorio que se independizaba.
Los problemas políticos internos de la Provincias Unidas eran serios; la discordia y la divergencia de intereses regionales eran la moneda corriente; Tulio Halperín Donghi describe la delicada situación que se vivía en julio de 1816:"La unanimidad se hace en torno de la declaración de independencia, votada el 9 de julio y solicitada antes ansiosamente por San Martín, pero se rompe en torno del problema de la forma de gobierno. El 6 de julio Belgrano ha defendido elocuentemente la restauración de la monarquía incaica; a su juicio los directores de la política europea no podrán poner objeciones de principio a esta inesperada aplicación ultramarina de las doctrinas legitimistas. La monarquía incaica no sólo debería reconciliar a la revolución porteña con Europa; también la reconciliaría con su ámbito americano, en que se implanta mal; transformaría definitivamente la revolución municipal en un movimiento de vocación continental. Las discusiones que siguen no llegan a conclusiones precisas; el diputado Oro, de San Juan, pide que el Congreso no resuelva este asunto tan grave sin consultar a los pueblos; por su parte, se retira de la discusión, alegando carecer de instrucciones. El diputado Anchorena, revelando demasiado bien tras sus consideraciones inspiradas en Montesquieu cuál es la razón de su alarma, señala que en el vasto país las diferencias de la naturaleza las crean los temperamentos: la montaña siente y piensa de un modo y la llanura de otro. ¿Quiere decir Anchorena que la llanura es republicana y la montaña monárquica, o más bien que es la montaña la más apegada a la tradición prehispánica, o finalmente expresa de modo eufemístico su horror ante la idea de ver a un indio peruano gobernando a su Buenos Aires? En todo caso la solución que propone es la que la sabiduría política porteña volverá a descubrir cada vez que pierde la hegemonía sobre el país: acaso éste está hecho para ser federal... Llevado el debate a términos tan generales y elevados, no es extraño que no desemboque en ninguna resolución, aunque los proyectos monárquicos serán constantemente debatidos, y sucesivamente el oscuro descendiente de los incas que vivía aún en algún lugar del Perú, el no más ilustre Borbón de Luca, los indeterminados parientes pobres de la casa real inglesa serán examinados como futuros cónyuges de una infanta portuguesa y soberanos del Río de la Plata."
(Tomado de: Tulio Halperín Donghi, De la revolución de independencia a la confederación rosista, Buenos Aires, Paidós, 1989, págs.: 113-114.)
sábado, 20 de junio de 2009
PARA CONTARLE A LOS NENES Y A LAS NENAS
¿Qué pasó el 9 de Julio en Tucumán?
El martes 9 de Julio de 1816, no llovía como en aquel 25 de mayo de hacía seis años. El día estaba muy soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del congreso empezaron a sesionar. A pedido del diputado por Jujuy, Sánchez de Bustamente se trató el "proyecto de deliberación sobre la libertad e indpendencia del país". Y la verdad es que no hubo discusión. Todos estuvieron de acuerdo en declarar la independencia. Ese día no hubo fiestas, pero todos se prepararon para los festejos del día siguiente.
Los actos empezaron a eso de las nueve de la mañana con una misa celebrada por un congresal : el sacerdote Castro Barros. Asistieron todos los diputados, el gobernador Aráoz y el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón.
En la plaza esperaba la gente.Era míercoles pero parecía un domingo. Unos con ponchos y botas, otros con galeras y chaquetas, escuchaban a los cantores que interpretaban cielitos y zambas que tenían como tema principal a la Independencia, aunque siempre mezclaban en su repertorio canciones "de amor" que tanto le gustaban a las chicas.
Después de la misa los congresales tenían que seguir trabajando. Quedaban varios asuntos por resolver. Se hicieron tiempo para mezclarse con la gente y compartier unos ricos pastelitos y volvieron a sus tareas. Pero tuvieron que seguir sesionando en la casa del gobernador Aráoz, porque el salón congresal, el de la famosa "casita" estaba siendo preparado y adornado para el baile de la noche.
En una breve sesión nombraron Pueyrredón y designaron a Belgrano General en Jefe del Ejército del Alto Perú, en reemplazo de Rondeau, muy desprestigiado tras la derrota de Sipe-Sipe.
El Director Supremo partió esa misma tarde para Córdoba, donde lo esperaba el General San Martín para tratar un tema secreto. Después se supo el contenido de las conversaciones que duraron dos días: el cruce de los Andes, la Independencia de Chile y el Perú. San Martín lo había preparado durante años, teniendo muy en cuenta un manuscrito de 47 páginas que había sido elaborado por el general inglés Thomas Maitland en 1800 y aconsejaba tomar Lima a través de Chile por vía marítima. Venga a bailar
La ciudad de Tucumán estaba llena de flores , guirnaldas y banderas. Por la noche se armaron varias peñas y bailes de festejo. Se había esperado mucho para declarar la Independencia y la gente quería expresar su alegría.
En la casa histórica el baile se armó en salón principal. Allí estaba la orquesta y algunos paisanos guitarreros. Porque se bailaba el minué, pero también la zamba. Entre los que mejor bailaban, se destacaba el general Belgrano que no se despegó en toda de la noche la muy bonita Dolores Helguera, la fututa madre de su hija.
Por allí andaban las chicas más lindas de Tucumán así que decidieron elegir a la reina de la fiesta. Como en un concurso de Miss Argentina, se armó un jurado y salió electa Lucía Aráoz a la que llamaron "la rubia de la Patria". Todos quisieron bailar con la reina, que al final de cuentas y de tantas discusiones y propuestas monárquicas fracasadas en el congreso, fue la única que logró, con su belleza, poner de acuerdo a monárquicos y republicanos en proclamar, aunque sea por una noche, a alguien con título real.
Más bailes
El gobernador Aráoz pensó que ese baile había sido para unos pocos y que no estaba nada mal armar uno bien grande, para todo el pueblo de la ciudad. La fecha fijada fue el 25 de julio. Primero hubo un desfile militar y varios discursos, entre los que se destacó el de Belgrano que conmovió mucho a la concurrencia. Allí el general exaltó los valores de la libertad, rindió homenaje a los caídos en la lucha por la independencia y presentó en público su idea de un gran imperio del Sur, gobernado por un descendiente de los incas. Luego, lentamente se fue armando el baile.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
El martes 9 de Julio de 1816, no llovía como en aquel 25 de mayo de hacía seis años. El día estaba muy soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del congreso empezaron a sesionar. A pedido del diputado por Jujuy, Sánchez de Bustamente se trató el "proyecto de deliberación sobre la libertad e indpendencia del país". Y la verdad es que no hubo discusión. Todos estuvieron de acuerdo en declarar la independencia. Ese día no hubo fiestas, pero todos se prepararon para los festejos del día siguiente.
Los actos empezaron a eso de las nueve de la mañana con una misa celebrada por un congresal : el sacerdote Castro Barros. Asistieron todos los diputados, el gobernador Aráoz y el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón.
En la plaza esperaba la gente.Era míercoles pero parecía un domingo. Unos con ponchos y botas, otros con galeras y chaquetas, escuchaban a los cantores que interpretaban cielitos y zambas que tenían como tema principal a la Independencia, aunque siempre mezclaban en su repertorio canciones "de amor" que tanto le gustaban a las chicas.
Después de la misa los congresales tenían que seguir trabajando. Quedaban varios asuntos por resolver. Se hicieron tiempo para mezclarse con la gente y compartier unos ricos pastelitos y volvieron a sus tareas. Pero tuvieron que seguir sesionando en la casa del gobernador Aráoz, porque el salón congresal, el de la famosa "casita" estaba siendo preparado y adornado para el baile de la noche.
En una breve sesión nombraron Pueyrredón y designaron a Belgrano General en Jefe del Ejército del Alto Perú, en reemplazo de Rondeau, muy desprestigiado tras la derrota de Sipe-Sipe.
El Director Supremo partió esa misma tarde para Córdoba, donde lo esperaba el General San Martín para tratar un tema secreto. Después se supo el contenido de las conversaciones que duraron dos días: el cruce de los Andes, la Independencia de Chile y el Perú. San Martín lo había preparado durante años, teniendo muy en cuenta un manuscrito de 47 páginas que había sido elaborado por el general inglés Thomas Maitland en 1800 y aconsejaba tomar Lima a través de Chile por vía marítima. Venga a bailar
La ciudad de Tucumán estaba llena de flores , guirnaldas y banderas. Por la noche se armaron varias peñas y bailes de festejo. Se había esperado mucho para declarar la Independencia y la gente quería expresar su alegría.
En la casa histórica el baile se armó en salón principal. Allí estaba la orquesta y algunos paisanos guitarreros. Porque se bailaba el minué, pero también la zamba. Entre los que mejor bailaban, se destacaba el general Belgrano que no se despegó en toda de la noche la muy bonita Dolores Helguera, la fututa madre de su hija.
Por allí andaban las chicas más lindas de Tucumán así que decidieron elegir a la reina de la fiesta. Como en un concurso de Miss Argentina, se armó un jurado y salió electa Lucía Aráoz a la que llamaron "la rubia de la Patria". Todos quisieron bailar con la reina, que al final de cuentas y de tantas discusiones y propuestas monárquicas fracasadas en el congreso, fue la única que logró, con su belleza, poner de acuerdo a monárquicos y republicanos en proclamar, aunque sea por una noche, a alguien con título real.
Más bailes
El gobernador Aráoz pensó que ese baile había sido para unos pocos y que no estaba nada mal armar uno bien grande, para todo el pueblo de la ciudad. La fecha fijada fue el 25 de julio. Primero hubo un desfile militar y varios discursos, entre los que se destacó el de Belgrano que conmovió mucho a la concurrencia. Allí el general exaltó los valores de la libertad, rindió homenaje a los caídos en la lucha por la independencia y presentó en público su idea de un gran imperio del Sur, gobernado por un descendiente de los incas. Luego, lentamente se fue armando el baile.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
viernes, 19 de junio de 2009
Curiosidades del 9 de julio
¿Querés conocer algunas curiosidades de ese momento histórico? Sitios disponibles:
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